El principio de una revolución humana.

de Egipto a Siria (2011)
El principio de una revolución humana
y sus antecedentes


de Mamadou Ly con Dario Renzi
 
PREFACIO
Leila Nachawati Rego
ENSAYO INTRODUCTORIO
Rocco Rossetti

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Desde El Cairo a Damasco se ha vuelto a ver el imprevisible deseo común de cambiar el orden de las cosas, se ha sentido el suspiro irregular del reformarse de la colectividad, la necesidad ancestral del estar juntos activo, el fervor apasionado de rediseñar la sociedad desde abajo, la profundidad auténtica de una comunión como subjetividad vivida libremente. Ahora, las revoluciones de la gente común en Egipto y en Siria parecen haber sido condenadas, derrotadas, debilitadas. Y, sin embargo, nada ha terminado…  

Extrayendo lecciones de las revoluciones de la gente común, revivimos a sus protagonistas; valorando y prosiguiendo su creación, recordamos su sacrificio. Mujeres y hombres, jóvenes y ancianos: ellas y ellos son las personas que han desafiado en serio a los poderes subversivos, enrocados en sus palacios y ministerios.


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Entrevista a Mamadou Ly, coautor de El principio de una revolución humana y sus antecedentes


Aprender de las revoluciones para ir más allá

Mamadou Ly se compromete hace más de dos décadas en la Corriente Humanista Socialista. Publicó, por Prospettiva Edizioni (Italia), Iran 1978-1982. Una rivoluzione reazionaria contro el sistema (2003), Africa alla rovescia (1996) e Il materialismo storico (2007). Además, es autor, junto con Dario Renzi, de Il principio di una rivoluzione umana e i suoi antefatti (2014), libro que imprimimos en 2023 en Argentina, cuya edición en castellano del 2019 es fruto del trabajo de Ruta Ediciones (España), a quienes agradecemos profundamente.


A cargo de Ignacio Ríos

En este libro tan importante para todas/os nosotras/os nos hablás, junto con Dario, de esas revoluciones en el Medio Oriente y el norte de África que fueron tan estimulantes para quienes buscamos un rescate de la decadencia del mundo de los opresores. ¿Cuáles son las lecciones o enseñanzas más importantes que nos dejan?

Efectivamente, esos procesos son muy preciosos para todas/os nosotras/os. Al considerar las semejanzas y diferencias, así como el “diálogo” entre sí, las revueltas y las revoluciones de la gente común, en particular el primer año de la revolución siria y la experiencia de Plaza Tahrir en Egipto –tan especiales también por y gracias a su liderazgo femenino–, nos enseñaron mucho, incluso a través de sus comprensibles debilidades y fragilidades. Entre las numerosas lecciones que constituyeron una oportunidad para profundizar, ante todo gracias a Dario y a los diversos momentos de discusión en común, quiero hablar de la relativa a la pacificación. Antes incluso de referirse a la forma de luchar, inseparablemente la pacificación remite a quiénes querían ser las y los protagonistas, a las relaciones y las lógicas que se desprendían consecuentemente, a la importancia que para ellas y ellos tenían los principios, así como la fuerza que extrajeron de los mismos...


Pasó más de una década del estallido de aquellas revoluciones de la gente común que posteriormente fueron derrotadas. ¿Es posible rastrear alguna relación con la actual fase planetaria, cada vez más belicosa y peligrosa?

Ciertamente han sido derrotadas y algunas literalmente masacradas por los opresores, con un encarnizamiento y una furia que reflejan no solo su naturaleza, sino también el terror que provocaron entre los dictadores. Aún hoy, estos no cesaron en su determinación de eliminar a quienes fueron protagonistas de las revoluciones, y no solamente: también necesitan, por lo menos, impedir que se conozcan y se comprendan. Para hacernos una idea de la relación con la actualidad mundial, basta pensar en la masacre, que aún está en curso, en Siria, en el sólido apoyo que dieron a Bashar Al Assad, Putin y el régimen reaccionario iraní. China lo hizo más sutilmente y, a su manera, lo hicieron todas las grandes potencias democráticas, para no hablar de Erdogan, de las monarquías del Golfo y de otros. En otras palabras, todos los grandes responsables de la difusión de la furia bélica en los cuatro ángulos del planeta, no solamente en Ucrania.


En relación a lo que estábamos diciendo, este libro puede ser de mucho interés también para aquellas personas que todavía apuestan por un compromiso de izquierda. En nuestro contexto, sobre las vanguardias organizadas pesa una tendencia electoralista e interna a la democracia totalitaria cada vez mayor, pero, al mismo tiempo, perviven enfoques político-militares en el pensamiento de la revolución. Aquel “principio de una revolución humana”, ¿en qué sentido pone en cuestión esas lecturas tradicionales?

Estas características de las vanguardias de las que hablás son también las que les impidieron tan siquiera intuir el valor de estos procesos, algo que no se puede entender con los esquemas tradicionales de la izquierda. Incluso están quienes las condenaron o denigraron porque seguían sosteniendo a criminales como Al Assad. A esto se suma, por lo menos en Occidente, la presunción de estas vanguardias, o de lo que queda de ellas, convencidas de que están solo en posición de enseñar y de que no tienen nada que aprender de esos pueblos y de esos recorridos. Además de la solidaridad, la fundación humanista socialista –que había comenzado bastante antes– y, por ende, nuestra visión, nos permitieron captar el valor de estas revoluciones, más allá de los desarrollos específicos en lo inmediato. No pensamos que somos los únicos que lo pueden hacer y, además de las lecciones, ponemos a disposición todo lo que pudimos reconstruir de esos procesos, contribuyendo a darlos a conocer y a cultivar su memoria. También es una forma de agradecer a sus protagonistas y por eso estoy muy contento y emocionado por esta edición en Argentina.